May, 29 2024 - 04:00

“Gracias a los colombianos fue posible la reconstrucción”: Dionisio Arango Botero

Eje cafetero, 25 años después del terremoto

Hoy se conmemoran 25 años de terremoto de 6,2 en la escala de Richter que estremeció al eje cafetero a la 1:19 de la tarde y que dejó más de un millar de víctimas fatales, más de 4.000 heridos con distintos grados de lesiones y miles de viviendas, edificaciones públicas e institucionales, religiosas y educativas en el suelo.

El evento, que sin lugar a duda cambió la vida de la región dejó muchas lecciones aprendidas, medidas adoptadas y hasta cambió la vocación económica del Quindío y del eje cafetero, que encontró en el turismo una nueva forma de mostrarse al mundo.

Y es que el Gobierno Nacional, creó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, Forec, organización dirigida por un pereirano, en ese entonces presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas para adelantar las obras de reconstrucción. Se buscó además a las instituciones de educación superior y gremios para por delegación, adelantar la tarea en las ciudades y a la Federación Nacional de Cafeteros (a través de su Comités) para hacer lo propio, en las zonas rurales.

Notidigital Colombia entrevistó a Dionisio Arango Botero, quien fue director de la Fundación Vida y Futuro, ONG creada por la Cámara de Comercio de Pereira y Comfamiliar Risaralda, que se encargó de la reconstrucción en Pereira.

Según explicó Arango, y creo que es un sentimiento compartido con todos los que vivimos esta tragedia, “nunca vamos a estar preparados para un evento de esos… siempre nos tomará por sorpresa y con cada sismo se registra en la zona nos acordamos. Lo que no quiero es volver a ver algo como lo que sucedió ese 25 de enero de 1999”.

Antes que nada, agradeció al pueblo colombiano, porque fue con los impuestos de todos que se hizo posible y de manera oportuna la reconstrucción del eje cafetero en la que se invirtió 1,5 billones de pesos (de 1999).

LAS LECCIONES

Él que, desde el nacimiento de la Fundación en abril de 1999 hasta su liquidación en 2003, estuvo allí, dice que son muchas las lecciones aprendidas.

  • Quedó demostrado que cuando hay Liderazgo del Gobierno Nacional, de las instancias locales (entes territoriales) y el compromiso de gremios, sector productivo y político, cada uno con una misión definida todo se puede hacer.
  • Es posible manejar recursos públicos a bajos costos y manejarlos bien, cosa que también se pudo
  • Que es posible la atención de las zonas de alto riesgo, tema trascendente, que según señala Arango Botero, lamentablemente hay que recordar todos los días porque es cada vez más apremiante y complejo.
  • El compromiso de los gremios y las ONG, fue fundamental, cada uno en su rol
  • La importancia que las ciudades tengan un inventario de vivienda, que permita, en caso de emergencia, actuar rápidamente. Un buen ejemplo, el Comité de Cafeteros de Risaralda, que pudo intervenir y reparar rápidamente las viviendas rurales, porque conocía bien a su gremio.
  • Que la reconstrucción se dirigiera desde la zona del desastre fue el mayor acierto, porque permitió agilizar recursos, logística y representó un mayor compromiso y dedicación, porque se vivía directamente la situación.

Arango destacó el compromiso del equipo que lo acompañó en la Fundación Vida y Futuro y en general de toda la ciudad, para lograr en poco tiempo la recuperación física, económica y socialmente, porque reconstrucción sin componente social y económico era imposible, porque en 20 o 30 segundos que duró el sismo desapareció un parte del aparato productivo y se destruyeron cientos de empleos.

Dijo que, aunque buscaron documentos o manuales sobre el manejo de este tipo de emergencias no existía, pero el cierre del Forec y de la reconstrucción del eje cafetero se realizó bajo la orientación de tres universidades: Tecnológica de Pereira, Los Andes y del Quindío y agregó que considera que es el cierre más grande visto en proyecto alguno. Sus memorias reposan en un completo manual en el Archivo Nacional.

Cuando rugió la tierra, Arango Botero estaba en su apartamento almorzando con su familia, que en ese momento eran de tres integrantes (esposa, hijo y él). Ellos se reunieron en un rincón a esperar que pasara el movimiento para luego salir y ver la magnitud de lo que había sucedido.

Algunos de nuestros seguidores en redes sociales, relataron la devastación física y el dolor que generó el terremoto como triste, lamentable y con daños irreparables en muchos casos.

Lo cierto es que el eje de antes y el de ahora, vivieron un momento triste y doloroso, pero con el compromiso y la fuerza que caracteriza a la región, salieron adelante.